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sábado, 24 de enero de 2015

Bienvenido, Selu y Guimerá ganan la primera batalla de una larga guerra

 

Bienvenido, Selu y Guimerá ganan la primera batalla de una larga guerraSesión cortita en número, pero grande en arte. El que le echaron las Marías caleteras del Selu, el que le echó el grupo de Bienvenido en su regreso, el de 'Los picaos' de Guimerá. Todas estas agrupaciones estarán luchando hasta el final, aunque ninguna tenga garantizada la Final.
El primero en pegar fue el coro de Guimerá. La verdad es que no solo estuvo 'sembrao', sino que trajo un repertorio completo, con voces rotundas y letras simpáticas. Un placer oírlos y verlos. Mantuvo el tipo la comparsa portuense ¡Pa majara, yo!, con una actuación que no desentonó para nada.
Con la chirigota del Selu pasó más o menos lo mismo que con el coro. Verlos es siempre un espectáculo. Sin cantar ya tienen mucho ganado. El público los adora. Ellos adoran cada uno de los tipos que defienden, de ahí su perfección. No terminaron de explotar en cuanto a repertorio, pero seguro que irán a más, como cada año. En cualquier caso es una gran chirigota. El tipo da muchísimo juego y Selu García Cossío es un genio en esto del Carnaval. Por eso nadie debe llamarse a engaño, importa cómo se empieza, pero sobre todo cómo se acaba.
Luego la noche tuvo algunos altibajos. Discretas las comparsistas de Puerto Real 'Las que se van por las nubes'. Bien la comparsa de Los Barrios 'Los profanos', con una defensa cerrada del derecho de los grupos de relleno a participar en la fiesta de los grandes poetas. Desde luego rellenos como ese son bienvenidos. No se puede decir lo mismo de la chirigota 'Lo imposible', que hizo casi imposible lo que el público intentó hasta el final: escucharlos con atención. Terminaron con jaleo, seguramente porque el respetable ya se iba calentando para recibir a 'Los imprescindibles'.
El grupo de Bienvenido volvió a las tablas igual que se fue, manteniendo su estilo, maravillando con sus voces y defendiendo un repertorio basado en la lucha cotidiana de unos quijotes acostumbrados a luchar contra gigantes para quedarse con las migajas. Ellos desde luego aspiran a mucho más. El tipo impresiona, con una puesta en escena espectacular. Mención especial al dragón al que terminan tumbando con sus coplas, en un popurrí que musicalmente es para enmarcar.

lavozdigital

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